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Seguro que alguna vez no has recibido de buena gana a tu menstruación por algún dolor asociado a la misma. Así como ninguna mujer es igual a otra, la percepción del dolor también es diferente.

 

Es importante saber que una menstruación sana no debería doler, o al menos no debiese doler de forma incapacitante. Si mes tras mes, o incluso los días antes, te ves incapacitada para desarrollar tus actividades normales, te cuesta ir a trabajar, sufres desmayos, vómitos, no puedes levantarte de la cama, eso no es normal.

Si sufres de molestias que te incomodan, pero que aunque molesten, puedes seguir llevando de manera normal tu vida (puedes trabajar, ver amigas, desarrollo natural de tus tareas diarias), estamos hablando más de molestias que de dolor.

 

Socialmente y por qué no decirlo, históricamente, se habla del dolor menstrual como algo que se debe aguantar y sobrellevar, porque no hay otra alternativa. Sin embargo, hay enfermedades y alteraciones, tanto genéticas como físicas, que provocan ese dolor menstrual. Se sabe que más de medio millón de mujeres anualmente van a consultar por problemas de dismenorrea o dolor menstrual, cada vez más asociado a enfermedades como endometriosis, que afecta a 1 de cada 10 mujeres, aún una enfermedad poco conocida, que se tarda hasta 8 años en ser diagnosticada. Si te sientes identificada con algo en este relato, no dudes en acudir a un especialista y pedir ayuda.

 

En este camino de autoconocimiento y autocuidado, tan necesario, lo primero que debes hacer es identificar si es dolor o son molestias. Recuerda que el dolor incapacita, llega a doler hasta incluso perder el conocimiento, vómitos, no permite ni siquiera estar sentada derecha. Con las molestias, en cambio, el útero se mueve por contracciones uterinas (parecido en fases del parto), se mueve haciendo una especie de simulacro dando a luz todos los meses a nuestro propio endometrio. Son normales las contracciones, pero son mucho más leves que un parto, sin embargo molestan!!! tanto en la zona abdominal, como en la zona lumbar.

 

Hay que eliminar fluidos y masas a través del cérvix o cuello del útero, lo que significa que hay una pequeña dilatación para que esa evacuación se produzca. Dependiendo de la tensión que tenga el cuerpo, de cómo esté fluyendo la sangre, de la temperatura externa y la temperatura interior de nuestro cuerpo, todo eso va a influir en que las contracciones uterinas se noten más o menos.

 

Otras molestias características son dolor tipo ciática, dolor derivado de la posición que tiene el útero y es un desencadenante del dolor muscular. Si esta ciática no es crónica, y la puedes tratar mes a mes, es una molestia.

 

También está el dolor de cabeza, algunas lo asocian a productos desechables con contenidos químicos, por lo tanto, una forma de evitarla es no usar esos productos desechables.

Otra molestia es la hinchazón, sobre todo cuando hay que desarrollar la vida normal, con ropa más ajustada, sentada 8 horas en un escritorio o una sala de clases, en donde no solo se puede hinchar el vientre, también las piernas. Se puede aliviar llevando ropa más holgada y haciendo pausas activas.

 

Las molestias menstruales suelen ser más habituales, y se suelen poder tratar de forma más natural. Mientras que los dolores menstruales suelen persistir más y son más complejos de tratar. Ambos te pueden afectar en tu relación con la menstruación.

 

En neWoman ciclo queremos cambiar antiguos paradigmas, y que vivas tu menstruación en forma positiva, por lo que estaremos entregando recomendaciones y generando nuevos productos para que le hagas frente a esas molestias.

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